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Historia


Historia

Por más de 450 años Chuao ha tenido el privilegio de producir cacao, el origen del cultivo en la costa aragüeña se remontan al siglo XVII, siendo sus habitantes originarios de la Etnia Caribe, nativos americanos «indígenas», quienes de manera brutal fueron casi absolutamente exterminados por los colonizadores españoles.

Posteriormente con la llegada del encomendado Cristóbal Mejía, se exploran nuevas tierras en el cálido valle y comienza lo que fue el impulso en plantación y marca una escala definitiva de hacienda mediante la incorporación de la fuerza de trabajo del esclavo afrodescendiente, conformando así un nuevo tipo de explotación.

En 1671 la Hacienda de Chuao es donada a la Iglesia para su administración y comienza a ser conocida como «La Obra Pía de Chuao».

Ciento cincuenta y seis años después, en 1827, como resultado de la lucha independentista finaliza la Obra Pía y por decreto del Libertador Simón Bolívar la Hacienda Chuao pasa a ser patrimonio de la Universidad de Caracas, hoy Universidad Central de Venezuela.

Chuao está rodeado por un sistema montañoso, de selva nublada y ambiente estuarino ,es ideal para la producción de la semilla de más alta calidad en el mundo.

En 1883 el General Guzmán Blanco, entonces presidente de la República, despoja a la institución de esta propiedad. Ésta luego pasa a manos del dictador Juan Vicente Gómez durante su presidencia. Al culminar el periodo, la Hacienda pasa a manos de la Nación y comienza a ser administrada por el Instituto Agrario Nacional (IAN) hasta 1976, cuando este organismo adscrito al Ministerio de Agricultura (MAC) impulsa la creación de la Empresa Campesina Chuao, la cual es conformada por los campesinos residentes en la vieja hacienda y les otorga la propiedad colectiva.

Durante el recorrido del boscoso camino de la playa hacia el pueblo se pueden observar los extensos lotes de terrenos cubiertos de las plantas de cacao que deleita a grandes y pequeños dejando al mar como testigo de las mejores cosechas.

Chuao es un pueblo próspero, alegre y considerado por muchos como el bendecido valle de las costas aragüeñas que celebra durante las festividades de San Juan Bautista así como también los diablos danzantes (corpus christi) tradiciones representativas del folklore venezolano realizadas durante el mes de junio. Dichas costumbres amplían el alma y aunado a ello este pueblo nos deleita el paladar con el sabor de su inconfundible cacao.

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